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Oración para hablar con Dios

mayo 31, 2023

Oración para hablar con Dios

Hola, querido lector. Hoy quiero compartir contigo una oración poderosa para hablar con Dios. La oración es el medio por el que podemos comunicarnos con nuestro Padre celestial, expresarle nuestro amor, nuestra gratitud, nuestras necesidades y nuestros deseos. La oración es también el modo de escuchar su voz, su guía, su consuelo y su corrección.

¿Qué es la oración y cómo se hace?

La oración es un diálogo personal y confiado con Dios, que nos ama y nos conoce mejor que nadie. En otras palabras, es una conversación de hijo a Padre, de amigo a amigo, de criatura a Creador. Es una actitud de apertura, de humildad, de sinceridad y de confianza. A través de ella, formamos una relación viva y dinámica con Dios, que nos invita a entrar en comunión con él.

Es importante mencionar que la oración se puede hacer de muchas formas y en cualquier momento o lugar. Podemos orar con palabras propias o con fórmulas ya establecidas, como el Padrenuestro, el Ave María o el Rosario. Podemos orar en silencio o en voz alta, solos o en comunidad, con gestos o con el corazón.

También podemos orar con la Biblia, meditando la palabra de Dios y dejándonos iluminar por ella; con la naturaleza, contemplando las maravillas de la creación y alabando al Señor por ellas; con la música, cantando o escuchando canciones que nos acercan a Dios. O bien, podemos orar con la vida, ofreciendo a Dios nuestras alegrías y nuestras penas, nuestros éxitos y nuestros fracasos, nuestros proyectos y nuestros sueños.

Oración para hablar con Dios

Padre amado, te doy gracias

por este día que me has regalado.

Gracias por tu amor y tu misericordia.

Gracias por estar siempre conmigo

y por cuidar de mí y de mi familia.

Señor, hoy quiero hablar contigo

y que me respondas, por favor.

Quiero escuchar tu voz

y sentir tu presencia en mi vida.

Quiero saber qué quieres de mí

y cómo puedo agradarte con acciones.

Padre, tú me conoces mejor que nadie.

Sabes todo lo que hay en mi corazón,

lo que pienso, lo que siento, lo que necesito.

Sabes también lo que me preocupa,

lo que me duele, lo que me aflige.

Señor, te pido que me hables y me des paz.

Que me des sabiduría que necesito ahora

para tomar las mejores decisiones.

Que me des fuerza para enfrentar

todas las dificultades que se presenten.

Que me des esperanza y fe en ti

para no desanimarme y confiar en tu plan.

Te pido que me hables y me bendigas.

Que me hables y con ello me sanes,

me liberes y me transformes.

Señor, te pido que me hables y me enseñes.

Que me enseñes a orar como tú quieres.

a amarte con todo mi ser

a obedecerte en todo momento

y a servirte con alegría y devoción.

Padre, te pido que me hables y me uses.

Que uses mi vida para tu gloria,

mis dones para tu obra,

mis palabras para tu testimonio

y mi corazón para tu reino.

Señor, te pido que me hables y me llenes.

Que me llenes de tu Espíritu Santo,

de tu amor incondicional,

tu gozo inexplicable y de tu bondad infinita.

Oración para que Dios me responda

Bendito y alabado seas Padre Celestial.

Te doy gracias por todas las bendiciones

que me has regalado en mi vida.

Gracias por mi hogar, por mi familia,

por mis amigos, por mi trabajo,

por todo lo que soy y lo que tengo.

En este momento de oración vengo a ti

para pedirte que escuches mi plegaria.

Padre, te pido que me hables y te alabo.

Te alabo por quién eres:

el Dios Todopoderoso, eterno, fiel y bueno.

Te alabo por lo que has hecho:

la creación, la redención,

la salvación y la santificación.

Te alabo por lo que harás:

el regreso de Cristo,

la resurrección de los muertos,

el juicio final y la vida eterna.

Señor, te pido que me hables y te adoro.

Te adoro con todo mi ser:

con mi mente, con mi alma,

con mi cuerpo y con mi espíritu.

Te adoro en espíritu y en verdad:

con sinceridad, con reverencia,

con humildad y con gratitud.

Padre, te pido que me hables y te doy mi vida.

Te entrego mi pasado:

mis recuerdos, mis experiencias,

mis errores y mis heridas.

Te entrego mi presente:

mis circunstancias, mis relaciones,

mis proyectos y mis sueños.

Te entrego mi futuro:

mis planes, mis metas,

mis anhelos y mis esperanzas.

Señor, te pido que me hables y te amo.

Te amo porque tú me amaste primero,

porque diste a tu Hijo por mí,

porque perdonaste todos mis pecados,

y porque eres mi Padre celestial.

Que así sea, por los siglos de los siglos.

Amén.

¿Dios escucha y responde a la oración?

Sí, Dios siempre escucha y responde a la oración de sus hijos. Él nos dice: «Llamadme y os responderé» (Jeremías 33:3). Dios no es sordo ni indiferente a nuestras súplicas. Él se interesa por nosotros y quiere lo mejor para nosotros.

Sin embargo, no siempre responde como nosotros esperamos o cuando nosotros queremos. A veces nos dice sí, otras veces nos dice no y otras veces nos dice espera. Y es que no solo Él sabe lo que nos conviene y tiene un plan perfecto para nuestra vida. Por eso debemos confiar en su sabiduría y en su bondad. Debemos aceptar su voluntad y no perder la esperanza.

Querido lector, te animo a que hagas de la oración una parte esencial de tu vida. Habla con Dios cada día como hablas con tu mejor amigo. Cuéntale todo lo que te pasa, lo que sientes, lo que piensas. Pídele lo que necesites, pero también dale gracias por lo que tienes. Alábale por lo que hace y reconócele como tu Señor. Escucha su voz en tu interior y déjate guiar por él. Verás cómo tu relación con Dios se fortalece y cómo tu vida se llena de paz, de alegría y de sentido. Que Dios te bendiga siempre.